miércoles, 2 de enero de 2008

Lucrecia

clavame un poco más los dientes;

pedirte que te quedes
sería como intentar frenar
la sangre
que corre por mi cuello.

1 comentario:

Ana (...) dijo...

Qué bueno.
En movimiento, siempre en movimiento, la vida misma va en ello.