viernes, 14 de diciembre de 2007

Obsesa

Recuerdo el fuego
incandescente
danzar dentro de tus ojos,
mis dedos
bajo la falda.

Un café, el tuyo.
yo, bebiéndome a sorbos
tu sonrisa,
cada esquina de tu boca.

Recuerdo que tus labios
se movían;
vi cuando se abrieron.

No recuerdo
si esa tarde platicamos.

Sólo sé
que un demonio
doblegó mis piernas
por debajo de la mesa,
me lamió las medias.

Todavía me quemas,
como campanada
de catedral
pariendo
a las diez treinta.

2 comentarios:

renfield dijo...

Yo nací a las 10h30, no recuerdo si me quemo o como fue la experiencia, supongo que un intenso frío... pero esa fue la ultima vez que estar entre unas piernas femeninas me produjo esa sensación...

Celeste dijo...

Y yo acabo de rendirme a las tuyas...

Un placer.

Beso celeste.